Las redes sociales no solo cambiaron la forma en que nos comunicamos, también están transformando la manera en que nos relacionamos, nos enamoramos y entendemos el género.

Dos fenómenos digitales crecientes, la manósfera y la femósfera, están construyendo narrativas extremas sobre masculinidad y feminidad que millones de jóvenes consumen a diario sin identificar el riesgo que representan.

¿Qué es la manósfera?

Es el conjunto de comunidades digitales organizadas alrededor de narrativas de masculinidad, muchas veces con discursos antifeministas. No está compuesta solo por hombres, también incluye mujeres que rechazan el feminismo.

Su premisa común: el otro género es una amenaza y relacionarse implica perder poder.

¿Qué es la femósfera?

Son los espacios digitales dirigidos principalmente a mujeres donde se habla de relaciones, vínculos afectivos, feminidad y poder. Aunque parte de ideas de empoderamiento, en sus versiones más extremas reproduce la misma lógica defensiva de la manósfera.

Su premisa común: desconfiar del otro y priorizar el control sobre la conexión real.

No se trata solo de ideología. Se trata de algoritmos diseñados para polarizar, enganchar desde la inseguridad emocional y convertir las relaciones humanas en un campo de batalla donde el otro es una amenaza y vincularse implica perder poder.

Así lo explica Karen González Tello, psicóloga, orientadora y coordinadora del Programa de Orientación Universitaria de la Universidad Piloto de Colombia, especialista en manejo de entornos digitales con jóvenes, en su participación en el programa En la Nube de BLU Radio.

¿Por qué el algoritmo premia los discursos extremos sobre género? Y más importante: ¿cómo salir del guión que las redes nos imponen para volver a relacionarnos de verdad? La respuesta de Karen va más allá del diagnóstico.

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